RESEÑAHOTELERA INDEPENDIENTENO OFICIAL · NO AFILIADO

Reseña independiente

Mi experiencia en FERGUS Carema Splash: unas vacaciones profundamente decepcionantes.

Elegimos este hotel para disfrutar en familia, no para ocuparnos del hotel. Viajábamos con dos niñas de uno y tres años y habíamos reservado un todo incluido esperando comodidad, limpieza y tiempo juntos. Sin embargo, la suciedad en espacios de uso diario, los malos olores persistentes y el deterioro visible acabaron definiendo la estancia. A ello se sumaron el cambio de habitación, las escaleras con el carrito, las caminatas para conseguir agua y las comidas contra el reloj: problemas que nos restaron tiempo y tranquilidad y que, en mi opinión, no encajaban con el precio ni con las cuatro estrellas anunciadas.

La normativa turística balear exige que un establecimiento mantenga los requisitos de su categoría mientras siga en actividad, y permite a Turismo asignarle la que realmente le corresponda si deja de cumplirlos. No he encontrado un calendario de revisión periódica automática aplicable a todos los hoteles; una norma de 2025 sí ordenó inspeccionar determinados alojamientos. No afirmo una conclusión jurídica, pero, en mi opinión, anunciar este alojamiento como un cuatro estrellas fue engañoso: me sentí engañado por la distancia entre esa categoría y el estado y los servicios que encontré. Por eso considero justificado pedir al Consell Insular de Menorca que lo compruebe.Fuentes oficiales: declaración hotelera de Menorca ↗Ley balear de turismo 8/2012 ↗Decreto-ley 4/2025 ↗

Datos de la estancia

Fechas
9–14 de agosto de 2026 · cinco noches
Régimen
Todo incluido
Alojamiento
Superior
Precio pagado
1.804,25 € en total · 360,85 € por noche
Grupo de viaje
Familia con dos niñas de uno y tres años

Reseña escrita / relato en primera persona

Pagamos por descansar. Acabamos gestionando problemas.

Habíamos invertido tiempo y dinero en estas vacaciones. En vez de descansar, acabamos fotografiando deficiencias, comunicando problemas y reorganizando nuestros días alrededor de servicios que, en mi opinión, no estuvieron a la altura del precio ni de un hotel de cuatro estrellas.

Pagamos para no tener que organizarlo todo.

Con dos niñas de uno y tres años, la comodidad no era un lujo. Era el motivo por el que elegimos el todo incluido: queríamos pensar menos en comidas, tentempiés y horarios, y disponer de más tiempo para estar juntos.

Por eso cada desplazamiento innecesario, cada cola y cada cambio de planes pesó tanto: era tiempo en familia que no íbamos a recuperar.

02 / Las habitaciones asignadas

Las vacaciones empezaron en una habitación en la que no podíamos instalarnos.

Llegamos por la mañana. Antes de que terminara el día siguiente ya habíamos comunicado dos veces los problemas de la habitación, nos habíamos mudado una vez y habíamos visitado otras dos alternativas. Esta fue la secuencia.

Así se sucedieron los cambios de habitación

  1. Mañana de llegada · A-101Encontramos mal olor y una habitación sin contraventanas. Las cortinas opacas, casi inexistentes, apenas bloqueaban la luz, algo importante porque nuestras dos niñas pequeñas necesitaban dormir.
  2. Primer cambio · E-101La habitación sí tenía contraventanas y el olor procedente del inodoro había desaparecido, pero persistía el olor a humedad.
  3. Día siguiente · nueva petición de cambioPor el olor y la incomodidad de subir y bajar escaleras constantemente, pedimos otro cambio. Nos enseñaron una habitación en la comunidad privada situada al otro lado de la carretera. Era más pequeña, más antigua y nos pareció de una categoría inferior, por lo que no la aceptamos.
  4. Segunda alternativa · zona baja del hotelDespués vimos una habitación cercana a los servicios principales. Era esencialmente idéntica a la A-101 y tampoco tenía contraventanas, así que no cumplía nuestro requisito básico de poder oscurecer la habitación. Preferimos quedarnos en la E-101 antes que volver a hacer y deshacer las maletas por una alternativa que no resolvía el problema.

En el E-101 apareció otro problema: el aire acondicionado solo funcionaba si lo poníamos al mínimo. O pasábamos calor o acabábamos pasando frío; no conseguimos encontrar un punto intermedio que mantuviera la habitación a una temperatura confortable.

La habitación nos pareció básica y desgastada. El sofá cama resultó incómodo y, en lugar de encontrarlo preparado, nos entregaron las sábanas para que hiciéramos nosotros mismos la cama.

El olor no se limitó al alojamiento. En la zona del hotel destinada a guardar las maletas también percibimos un fuerte olor a humedad.

Fotografías y vídeos de este capítulo

La habitación A-101, fotografiada de día con las cortinas cerradas: la luz seguía atravesando visiblemente el tejido.
Fotografía · 01

La habitación A-101, fotografiada de día con las cortinas cerradas: la luz seguía atravesando visiblemente el tejido.

Cambiar de habitación no resolvió los problemas.

Después del cambio, cada regreso al E-101 planteaba otra dificultad. Para llegar había que subir o bajar unos 30 escalones, se accediera por donde se accediera.

Con un carrito y dos niñas tan pequeñas, no fue un trayecto que hiciéramos una sola vez. Lo repetíamos cada vez que volvíamos para una siesta, para cambiarlas o para recoger algo que se había quedado en la habitación.

Escaleras exteriores con varias ramificaciones fotografiadas en uno de los recorridos entre el E-101 y las instalaciones compartidas.
Fotografía · 01

Escaleras exteriores con varias ramificaciones fotografiadas en uno de los recorridos entre el E-101 y las instalaciones compartidas.

Largo pasillo exterior en pendiente fotografiado en uno de los recorridos entre el E-101 y las instalaciones compartidas.
Fotografía · 02

Largo pasillo exterior en pendiente fotografiado en uno de los recorridos entre el E-101 y las instalaciones compartidas.

Fotografías y vídeos de este capítulo

Vídeo · 01

Recorrido por uno de los trayectos con escaleras entre el alojamiento y las zonas comunes.

Al cruzar la carretera, el todo incluido se quedaba en la puerta.

El hotel nos facilitó un código para utilizar la piscina de una comunidad privada situada al otro lado de la carretera. Según nos contaron sus vecinos, el hotel posee allí apartamentos y permite el acceso a sus huéspedes. Una vez dentro, sin embargo, no había baños ni bebidas.

Beber un vaso de agua implicaba salir de la piscina y caminar al menos cinco minutos bajo el sol hasta el punto de autoservicio que podíamos utilizar. Con dos niñas pequeñas, hasta una necesidad básica se convertía en otra pequeña expedición.

Fotografías y vídeos de este capítulo

En el plano del complejo que fotografié durante nuestra estancia marqué en rojo la comunidad residencial privada situada al otro lado de la carretera, para la que el hotel nos facilitó un código de acceso.
Fotografía · 01

En el plano del complejo que fotografié durante nuestra estancia marqué en rojo la comunidad residencial privada situada al otro lado de la carretera, para la que el hotel nos facilitó un código de acceso.

Qué incluía realmente nuestro «todo incluido».

La forma más clara de explicar el régimen es separar lo que pagamos, lo que incluía, cuándo estaba disponible y qué seguía exigiendo un pago adicional.

El todo incluido, en cuatro pasos claros

  1. Lo que pagamos1.804,25 € por cinco noches en régimen de todo incluido.
  2. Lo que incluíaPensión completa — desayuno, comida y cena —, más bebidas de dispensador y, entre comidas, perritos calientes y patatas fritas.
  3. Cuándo estaba disponibleFuera de las tres comidas principales, el «bar» ofrecía los mismos dispensadores que el autoservicio. No encontramos para las niñas ninguna opción que consideráramos saludable, ni incluida ni disponible pagando. El café normal sin leche en polvo solo se servía a partir de las 18:00.
  4. Lo que se pagaba aparteDurante las comidas del bufé había tarrinas de helado incluidas. Los helados que se vendían en el bar, fuera del bufé, y las bolsas de patatas se pagaban aparte. En la cocina solo había vasos; todo el menaje y los utensilios se alquilaban en recepción.

Con el agua se repetía la misma sensación de límite. Dentro del bufé había dispensadores; fuera, el único punto de autoservicio de libre acceso que pudimos utilizar era uno solo. Desde la piscina de toboganes tardábamos al menos cinco minutos a pie, bajo el sol, en llegar hasta él.

Durante nuestra estancia no encontramos ninguna opción para comprar botellas de agua en el hotel. En ese punto exterior, el agua solo podía beberse en los vasos de plástico reutilizables disponibles. Estaban apilados todavía húmedos y no olían a limpio; utilizarlos nos resultó asqueroso.

En ese mismo punto exterior de bebidas grabé varias avispas volando y posándose alrededor de las boquillas de los dispensadores.

Ver el vídeo 04 de este capítulo

Fotografías y vídeos de este capítulo

En el plano del complejo que fotografié durante nuestra estancia marqué con una flecha verde el único punto de agua potable de libre acceso que encontramos fuera del bufé.
Fotografía · 01

En el plano del complejo que fotografié durante nuestra estancia marqué con una flecha verde el único punto de agua potable de libre acceso que encontramos fuera del bufé.

El punto de bebidas fuera del buffet fotografiado durante la estancia: dispensadores de zumo, café, refrescos y agua concentrados en una misma zona.
Fotografía · 02

El punto de bebidas fuera del buffet fotografiado durante la estancia: dispensadores de zumo, café, refrescos y agua concentrados en una misma zona.

El mostrador del snack bar con la máquina de perritos y los dispensadores de granizado; el cristal presentaba mucha condensación.
Fotografía · 03

El mostrador del snack bar con la máquina de perritos y los dispensadores de granizado; el cristal presentaba mucha condensación.

Vídeo · 04

Primer plano de los dispensadores de refrescos situados fuera del bufé, con varias avispas visibles alrededor de las boquillas.

Hasta las comidas empezaron a sentirse como una cuenta atrás.

El desayuno se anunciaba hasta las 10:30 y la comida hasta las 15:00. A esas horas todavía nos dejaban entrar, pero el servicio ya estaba terminando: apagaban las máquinas de bebidas y empezaban a recogerlo todo.

Unos diez minutos después apagaban las luces. En la práctica, llegar dentro del horario publicado no significaba disponer de tiempo para sentarse y comer con normalidad, especialmente con dos niñas de uno y tres años.

Para una familia, esa diferencia importa. La hora anunciada de cierre se parecía menos al último momento para entrar que a la hora a la que ya esperaban que hubiéramos terminado.

La comida nos pareció grasienta, con poca variedad de un día para otro, postres excesivamente azucarados y una presentación poco cuidada. En el desayuno, los cereales estaban revenidos y blandos.

Había una única tostadora de pan para todo el comedor. El café con leche y los zumos procedían de máquinas de preparados en polvo; los yogures también nos parecieron reconstituidos a partir de polvo.

Para beber agua había dos fuentes en todo el comedor y teníamos que llevarla a la mesa vaso por vaso. Con dos niñas pequeñas, conseguir agua para todos se convertía en una sucesión de viajes.

Entre comensales no vimos que las mesas se desinfectaran: observamos que se limitaban a pasar una bayeta húmeda. Tampoco nos facilitaban las tronas; teníamos que localizarlas y recogerlas nosotros mismos.

La comida fue, en mi opinión, una de las mayores decepciones de la estancia. Nos pareció tan mala que no fuimos a cenar ni un solo día, pese a haber pagado pensión completa en régimen de todo incluido.

Habíamos pagado tres comidas principales al día y acabamos sin utilizar una de ellas. En mi opinión, ni la comida ni esta experiencia de comedor estuvieron a la altura de lo que esperaba de un hotel de cuatro estrellas ni del precio que pagamos.

Descansar también dependía de encontrar sitio.

En los momentos de mayor afluencia, la piscina y las zonas de comedor nos parecieron saturadas. A veces nos costó encontrar tumbonas o sentarnos juntos para comer.

El ruido acompañaba a esa saturación. Durante nuestra estancia, tanto el comedor como las zonas de piscina nos parecieron especialmente ruidosos y caóticos.

Alquilar una toalla de piscina costaba 10 € por unidad. Solo se podía cambiar por una limpia tres días a la semana y dentro de un horario concreto. El resto de los días teníamos que llevar las toallas usadas de vuelta a la habitación y reutilizarlas, un sistema que nos pareció absurdamente incómodo.

Algunas de las tumbonas junto a la piscina presentaban numerosos excrementos de pájaro sobre la superficie. Cuando aumentaba la afluencia, el problema no era solo conseguir varias juntas: a veces, encontrar alguna libre se convertía en otra tarea diaria.

Un viaje con niñas pequeñas ya exige bastante logística. Las colas y la búsqueda repetida de sitio añadieron todavía más.

Fotografías y vídeos de este capítulo

Dos tumbonas junto a la piscina fotografiadas con numerosos excrementos de pájaro visibles sobre la superficie.
Fotografía · 01

Dos tumbonas junto a la piscina fotografiadas con numerosos excrementos de pájaro visibles sobre la superficie.

Para entonces, ya había empezado a fotografiar lo que veía.

Durante la estancia fotografié el estado de partes de las estructuras de la zona acuática. Las imágenes inferiores muestran corrosión de color óxido en barandillas, postes, soportes y fijaciones; revestimientos desgastados; piezas metálicas expuestas o salientes; depósitos oscuros; manchas; y material aparentemente sujeto con bridas de plástico.

En conjunto, la zona de toboganes y partes de sus estructuras de apoyo me parecieron envejecidas y necesitadas de más mantenimiento. Es la impresión que obtuve como huésped a partir de lo que podía ver, no una evaluación técnica de los toboganes.

Corrosión de color óxido visible en las barandillas de entrada y los postes verticales.
Fotografía · 01

Corrosión de color óxido visible en las barandillas de entrada y los postes verticales.

Soporte del tobogán verde con un extremo metálico saliente y material oscuro aparentemente sujeto con una brida de plástico.
Fotografía · 02

Soporte del tobogán verde con un extremo metálico saliente y material oscuro aparentemente sujeto con una brida de plástico.

Depósitos oscuros y revestimiento desgastado visibles bajo el tobogán naranja.
Fotografía · 03

Depósitos oscuros y revestimiento desgastado visibles bajo el tobogán naranja.

Manchas verdes y oscuras visibles en la plataforma junto a las barandillas.
Fotografía · 04

Manchas verdes y oscuras visibles en la plataforma junto a las barandillas.

No era una fotografía aislada. El mismo patrón aparecía en zonas comunes distintas.

Lo que nos preocupó de las zonas comunes no fue una imagen concreta, sino encontrar señales parecidas en espacios distintos que utilizábamos cada día.

En el aseo de la zona de piscina grabé suciedad y lo que consideré una clara falta de limpieza. El dispensador no dio jabón cuando lo probé ni en ninguna ocasión durante las cinco noches de nuestra estancia. Además, todos los baños del hotel que utilizamos desprendían un olor muy desagradable. Algunos grifos o elementos también parecían deteriorados. Eran instalaciones compartidas que las familias utilizaban durante todo el día, por lo que su estado nos importaba.

Junto a la piscina observamos agua estancada en o bajo el césped artificial que no llegó a secarse durante nuestra estancia. La zona desprendía un olor desagradable y, en nuestra opinión, resultaba muy poco higiénica.

En una de las piscinas también se veían azulejos del mosaico que faltaban y tramos de la rejilla del desagüe desplazados o rotos. Para mí eran otras señales visibles de falta de mantenimiento.

En otros recorridos diarios fotografié la abertura de un tobogán tubular cerrada con cinta de balizamiento, abundante condensación en el cristal de un armario para alimentos, vasos reutilizables usados, césped artificial desgastado y oscurecido, un recipiente exterior roto con colillas y madera muy deteriorada con una fijación metálica saliente. Vistos en conjunto, los aseos, las superficies, las zonas de descanso y los elementos visiblemente deteriorados nos parecieron un patrón repetido de descuido, no un único momento desafortunado.

Abertura de un tobogán tubular verde fotografiada cerrada con cinta roja y blanca; se aprecia corrosión de color óxido en las barandillas contiguas.
Fotografía · 01

Abertura de un tobogán tubular verde fotografiada cerrada con cinta roja y blanca; se aprecia corrosión de color óxido en las barandillas contiguas.

Vasos reutilizables usados y pajitas acumulados en una caja de madera abierta junto a una papelera.
Fotografía · 02

Vasos reutilizables usados y pajitas acumulados en una caja de madera abierta junto a una papelera.

Césped artificial oscurecido y visiblemente desgastado junto al borde de la piscina, con revestimiento azul deteriorado y marcador de profundidad de 0,35 m.
Fotografía · 03

Césped artificial oscurecido y visiblemente desgastado junto al borde de la piscina, con revestimiento azul deteriorado y marcador de profundidad de 0,35 m.

Madera envejecida y agrietada con una fijación metálica que sobresale de la barrera de madera.
Fotografía · 04

Madera envejecida y agrietada con una fijación metálica que sobresale de la barrera de madera.

Fotografías y vídeos de este capítulo

Borde de la piscina fotografiado con azulejos del mosaico ausentes, tramos de rejilla desplazados y rotos, huecos en el desagüe, revestimiento azul desgastado y marcas oscuras en la pared.
Fotografía · 01

Borde de la piscina fotografiado con azulejos del mosaico ausentes, tramos de rejilla desplazados y rotos, huecos en el desagüe, revestimiento azul desgastado y marcas oscuras en la pared.

Vídeo · 02

Vídeo grabado en el interior del aseo de la zona de piscina, con suciedad y marcas visibles por el suelo.

Vídeo · 03

El dispensador del aseo de la piscina sin dar jabón al activarlo; no proporcionó jabón en ningún momento de nuestra estancia de cinco noches.

Vídeo · 04

Primer plano de fijaciones metálicas que sobresalían de la barrera de madera envejecida.

Varios vasos reutilizables usados, dejados sobre un banco junto a la piscina.
Fotografía · 05

Varios vasos reutilizables usados, dejados sobre un banco junto a la piscina.

Vasos reutilizables, envases de comida y otros objetos fotografiados sobre el césped artificial junto a la piscina.
Fotografía · 06

Vasos reutilizables, envases de comida y otros objetos fotografiados sobre el césped artificial junto a la piscina.

Vídeo · 07

Vídeo del borde de la piscina infantil, con una decoloración amarillenta visible en el mosaico y el borde contiguo. Al pisarla, la superficie tenía un tacto resbaladizo y viscoso que nos resultó asqueroso. Durante nuestra estancia vimos a varios niños resbalar en ese punto cada día. El vídeo por sí solo no permite determinar qué causaba ese residuo.

Vídeo · 08

Recorrido por el césped artificial junto a la piscina, donde durante la estancia observamos agua estancada y percibimos un olor desagradable.

Mi veredicto

No esperaba la perfección. Esperaba que el precio, el todo incluido y las cuatro estrellas nos compraran unos pocos días fáciles en familia.

En su lugar, parte de nuestro tiempo se fue en comunicar malos olores, cambiar de habitación, cargar con el carrito por las escaleras, caminar para conseguir agua y organizarnos alrededor de unos servicios que debían simplificar las vacaciones.

Por eso mi veredicto va más allá de una simple decepción: en mi opinión, la estancia no valió el dinero que pagué ni ofreció el nivel que razonablemente esperaba de un hotel de cuatro estrellas.

Publico esta experiencia para ayudar a quienes estén valorando si elegir este alojamiento y con la esperanza de que el hotel afronte estas deficiencias y realice mejoras reales.

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04 / EDITORIAL
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Alcance de esta reseña

Esta reseña recoge lo que observé durante nuestra estancia, en la habitación que nos asignaron y en los recorridos e instalaciones que utilizamos. Los horarios, la disponibilidad, la ocupación y el estado material pueden cambiar. Las fotografías y los vídeos registran únicamente lo visible al tomarlos; no constituyen una evaluación técnica, de ingeniería, higiene o seguridad.

Fotografías y límites probatorios

Las fotografías siguientes documentan únicamente lo que era visible en nuestra habitación. El origen de las manchas oscuras no ha sido analizado ni identificado técnicamente, y las imágenes no establecen la causa del olor a humedad ni el estado de otras habitaciones.

Este es un registro visual en primera persona. No realizo una evaluación técnica ni afirmo que las estructuras incumplieran una norma de seguridad concreta. El estado puede haber cambiado desde que se tomaron las fotografías.

Los pies de foto describen únicamente lo visible en cada imagen. No permiten establecer por qué estaba cerrado el tobogán, cuánto tiempo existió cada situación ni si se incumplía un requisito técnico, higiénico o de seguridad. El estado puede haber cambiado desde que se tomaron las fotografías.

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